6:44 am - Jueves, 30 de Marzo de 2017

CALUMNIAS Y PEROGRULLADAS

Por Dr. Frank Peña.
Nueva York, 26 de febrero del 2017.
El pasado viernes 24, escribí y publiqué en Facebook la nota «Estoy de la chingada», con un propósito terapéutico: mostrar al sombrío mundo dominicano que vivo profundamente desencantado, a la vez muy enojado, con mis ex conciudadanos.

Un escrito con dicha meta, genera muchos enconos subterráneos contra mí, que se notan con las ausencias de tipejos y tipejas sin luces.

Pero, al mismo tiempo, es el material ideal para que 1 o 2 personas muy preparadas, con gran ejercicio en el discurso sofista (escribir feas mentiras como bellas verdades), salgan de sus frías tumbas, con guillotinas en manos, para convertirme en cadáver.

Son 1 o 2 camaleones profesionales. Que han comido y vestido. Que han formado hogares. Que han hecho profesionales a los hijos. Que han paseado avenidas con gasolinas y vehículos caros. Que han hecho costumbre visitar confortables barras, cantinas, y restaurantes.

Ese milagro de prosperidad, en medio de la desgracia del pueblo dominicano residente en la isla, en el extranjero, o que murió huyendo por el Mar Caribe, los camaleones lo alcanzan cobrando (por arriba y por debajo de la mesa) salarios, bonos, regalías, favores, cajas chicas, y supuestos contratos de investigación.

El apreciado Dr. Juan Freddy Armando, miembro de la Academia Dominicana de la Lengua Española —lo diré respetuosamente—, es un camaleón de armas pesadas. Imitando a los fundadores del PLD, Dr. Euclides Gutiérrez Félix y mi compañero boy scout Lic. Felucho Jiménez, sin sonrojarse vocea en los medios que vive acorde a la moral de Martí, Duarte, Hostos, y Bosch.

Pero, ha chupado la Teta de la Vaca Nacional en los 5 Gobiernos del PLD como Director de la Biblioteca Dominicana, Viceministro de Cultura, y Director Cultural del Banco de Reservas. Es un publicista al servicio de un Estado oscuro.

Por eso, selecciona —entre mis publicaciones— la que tenga un concepto de difícil comprensión para la mayoría, pero ideal para desprestigiar a un opositor del Gobierno que él representa. Así justifica sus salarios. Porque la Presidencia usa a mi admirado Dr. Armando con el mismo fin que Adolfo Hitler usó al Dr. Joseph Goebbels: —- Repitiendo, adecuadamente, mil veces una mentira, el pueblo la convierte en verdad.

Mi artículo «Estoy de la chingada», inicia con una cita del Presidente Joaquín Balaguer, y cuando elogio a Balaguer siempre el Dr. Armando entra ira. Porque los peledeístas no sólo son los políticos más corruptos de la Historia Dominicana, sino los más perversamente desagradecidos.

Porque el PLD, y los pandilleros amigos del Dr. Armando, se adueñaron del Palacio Nacional —y no el Dr. Peña Gómez y el PRD— porque el Presidente Balaguer los sentó en la Silla de Alfileres. Y lleno de ira anti-balaguerista, el Dr. Armando leyó este párrafo mío:

—- Pasé mis primeros 10 años levantándome, y preparándome para ir a la escuela, escuchando en la radio música jíbara puertorriqueña; y en la noche, antes de ir a la cama, sintonizando estaciones con programas de música folclórica mexicana.

El siguiente párrafo con mi firma le nubló la razón, y en estado paranoico inventó ideas que yo nunca dije. He aquí ese párrafo:

—- O sea, que desde el Génesis de mi Ser, mis pensamientos y mis emociones –sin que nadie me lo ordenara– colocaron la cultura mexicana sobre la cultura dominicana, mi cultura natal. En otras palabras, desde que razoné independientemente coloqué los géneros ranchera, huapango, banda, norteño, y balada con mariachi por encima de ritmos como merengue, carabiné, mangulina, y bachata.

Cualquier estudiante en el primer año de un doctorado en literatura, en la universidad de Cambridge, sabría que el segundo párrafo citado es el cierre de la puerta que abrí en el párrafo primero. Esos dos pedazos de textos, juntos, jamás dicen que la cultura mexicana es MEJOR que la dominicana.

Los dos segmentos, pegados, sólo transitan por un sendero de emociones; nunca meten un pie en el área de la evaluación o calificación. Pero, el Dr. Armando llegó a mi muro a hacer maldad y, como cuadro político del PLD, para desprestigiarme: 1- Asegurar que yo dije que la música mexicana es mejor que la dominicana. 2- Que no sé nada de música.

Los dos chismes me conducirían a ripostar con perogrulladas, con verdades simplísimas, con certezas notoriamente sabidas por las gentes comunes, y me harían ver como un necio. Por eso, anuncié que no iría a duelo con el Dr. Armando.

Hoy borré el artículo «Estoy de la chingada». Lo incluí en mi proyectado libro «Cátedras Breves en Facebook», sección EDITORIALES. Y borrado, escribí todo lo que antecede. Pero, quiero terminar con una cátedra en cápsula.

Nunca terminé una carrera profesional. Soy una especie de escritor suicida; un columnista atrevido e irreverente. Quizás por mi poca formación, no respeto valores tradicionales, menos a personas que hipócritamente se pintan como arquetipos de moralidad y vacas sagradas.

Estoy agradecido por haber heredado un programa genético que me permite pensar libremente, o lo menos parecido a la plebe, con títulos o sin certificados. No siendo graduado, si me comparo con la mayoría de los dominicanos profesionales, tiendo a comprender mejor materias como Psiquiatría, Psicología, Sociología, Antropóloga Social, Estadística, Ciencia Política, Historiografía, etc.

Al Dr. Juan Freddy Armando tengo el deber de decirle:

Jamás un sociólogo, o un antropólogo social, estudiando pueblos, ciudades, países y continentes (con sus culturas abstractas y materiales) tienen licencia para decir que un pueblo es superior a otro. Lo dicho, lo supo muy bien Oscar Lewis el autor de «Los Hijos de Sánchez».

Dominando yo el concepto anterior, aseguro que el Dr. Armando me calumnió. Redacté mi artículo «Estoy de la chingada» con estilo provocador y atrevido. Pero, tracé la fina línea que divide las palabras: preferir y mejor. Escribí en el sentido de preferir. Y el Dr. Armando, para calumniarme, prefirió usar la palabra mejor.

Una disciplina como la Pedagogía puede evaluar, con números y gráficas, si el sistema educativo dominicano es mediocre comparado con los de Suecia y Japón. Y la afamada Escuela de Música Juilliard, del Lincoln Center, en Nueva York, técnicamente puede evaluar una bachata dominicana y la Quinta Sinfonía de Beethoven, y afirmar que la segunda pieza es superior.

En ambos casos, hablamos de oficios no ligados a emociones.

Pero, el sociólogo y el antropólogo deben limitar sus trabajos a radiografías del Ser humano actuando en colectividad, socialmente, relacionándose con otras personas. Esas radiografías deben incluir la cultura creada por el hombre: cultura material, y cultura abstracta.

FOTO: Truman Capote en 1959, el más famoso novelista americano, autor de «Breakfast at Tiffany’s» (Desayuno en Tiffany’s) y «In Cold Blood» (A Sangre Fría), de 1958 y 1966. Murió en 1984, con 59 años de edad.

#CalumniasyPerogrulladas

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