6:38 am - Jueves, 30 de Marzo de 2017

La RD se beneficiaría con cambios de Trump

 

Por Guarionex Rosa
ANALISTA POLÍTICO.-
El anuncio de que el presidente Donald Trump habría modificado sus planes originales para deportar masivamente hasta 11 millones de inmigrantes ilegales que viven en los Estados Unidos, pudiera ser un respiro para el gobierno dominicano que se ve preocupado por esa situación.

Aunque a raíz de la elección del presidente Trump en noviembre, algunos funcionarios del gobierno del presiente Medina y empresarios privados anticiparon que la misma sería beneficiosa, la insistencia de Trump contra los inmigrantes les congeló la sonrisa.

Algunos países han montado escritorios de emergencia para atender los casos de los ciudadanos sin papeles de sus países, especialmente México, amenazado por las deportaciones y el muro fronterizo que Trump quiere que ese país pague.

Como se dijo en anteriores análisis sobre el tema de las elecciones en Estados Unidos, a la República Dominicana le perjudicaría enormemente la política, anunciada durante la campaña por el candidato republicano, de deportar a los inmigrantes ilegales.

La polémica en aquel entonces entre discutidores y personas ligadas a la política, era que a la República Dominicana le convenía la elección de Trump, porque Hillary Clinton tenía negocios a través de su hermano Tony Rodham en el país vecino.

Otros repudiaban el programa de la ex senadora de Nueva York, porque incluía temas relacionados con el aborto, como que las mujeres eran las que tenían que disponer de su cuerpo y su apoyo irrestricto a los colectivos Gay, Lesbianas , Bisexualesy Transexuales.

Se creyó también que la elección de la señora Clinton sería razonable porque su programa de gobierno no incluía las deportaciones y porque era visitante anual a Punta Cana, bailó merengue durante una fiesta en el Bronx, Nueva York y se retrató tomando una “fría”.

Ahora los haitianos, como los dominicanos, están en un limbo respecto a lo que hará el flamante presidente en materia de inmigración y de mantenimiento de programas sociales y de salud, que Trump ha prometido cortar de cuajo, lo que para Haití sería una catástrofe.

El daño que haría el nuevo gobierno a Haití, al deportar por vía rápida a centenares de presos por delitos graves hacia ese país, al igual que con los dominicanos en la misma situación, agravaría las cosas porque muchos delincuentes haitianos podrían mudarse a la RD.

Cumple promesas
Trump, que no es un político profesional, al parecer quisiera seguir adelante con sus promesas electorales. Para él, triunfador en todos los negocios, a lo mejor ve posible doblegar la voluntad de México y construir un muro en la frontera para evitar la inmigración.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, criticado en su país por no adoptar una posición firme frente a los reclamos de Trump, se diría que sí lo ha hecho, pero que al parecer quiere usar la diplomacia ante de que las cosas lleguen a mayores, reiteró el no al muro.

Algunas de las promesas de Trump ya se han caído como el asunto de la expulsión masiva de los inmigrantes, tema con el cual no están de acuerdo muchos líderes del Partido Demócrata ni del Republicano. También aceptó mantener los compromisos con la OTAN.

Su pelea con los principales periódicos y televisoras de los Estados Unidos viene desde la campaña. El viernes se impidió la entrada a la sala de prensa de la Casa Blanca a los corresponsales del New York Times, Político y CNN, tres medios de prominencia.

Esa situación ocurre cuando la encuestadora Quinipiac dice que 55% de los norteamericanos rechaza las políticas del magnate contra 33% que las apoya. La predilección por Trump entre los republicanos, no obstante, es superior al 80%.

Si bien la riña con la prensa no es nueva, el gobernante dijo la semana pasada que los medios son enemigos del país, al parecer porque han escrutado qué tuvo que ver Rusia con las elecciones y qué influencia aportó su inteligencia para que perdiera la señora Clinton.

Las críticas de líderes republicanos y demócratas están por todos lados. A principios del mes de febrero el antiguo líder de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist, advirtió que la eliminación de los programas y ayudas en el exterior debilitaría la lucha contra las enfermedades. El representante demócrata de Texas, el abogado Joaquín Castro denunció que inmigrantes que viajaron en avión desde Nueva York a San Francisco de California, fueron objeto de trato desigual que los otros pasajeros. Las quejas se producen en todo el país.

Enredos diplomáticos
Los enredos diplomáticos comenzaron en la administración de Trump de poco más de un mes, cuando aceptó una llamada de felicitación que le hizo la presidenta de Taiwán, Tsai Ingwen.

Estados Unidos y ese país en disputa con China, no tienen relaciones diplomáticas.

La conversación, divulgada por el propio Trump, causó escozor en Pekin porque los dos países habían acordado restablecer relaciones en 1978 y acreditaron mutuamente embajadores al año siguiente. El país asiático se calmó cuando el gobernante norteamericano le aseguró a su colega, Xi-Jinping que se mantendría la política de una sola China.

Trump sostuvo una desagradable conversación telefónica con el primer ministro de Australia, en la cual rechazó de mala manera las pretensiones del país de Oceanía, de enviar hasta 1,250 refugiados según un acuerdo hecho con el presidente Obama.

Trump se reunió también con la primera ministra de la Gran Bretaña, Theresa May, con quien dialogó cordialmente en Mar-a- Lago, su residencia en la playa floridiana y recibió una invitación protocolar para visitar ese país europeo.

Se encontró también con el primer ministro Justin P. Trudeau, de Canadá, a quien recibió en la Casa Blanca. Trudeau, distante de las políticas de Trump en muchos aspectos, se limitó a decir a la prensa que nadie pensaría que él pudiera ir a otro país a trazarle pautas.

La visita a Estados Unidos del primer ministro de Japón Shino Abe, tuvo sus desatinos. Trump le apretó la mano con fuerza, algo usual en él. Luego, en la mesa de Mar-a-Lago, recibió una llamada por celular, medio se volvió para no ser oído y siguió la velada como si nada.

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